miércoles 05 de agosto del 2020

A propósito de la nueva praxis política: la guerra de guerrilla burguesa

21 de mayo de 2020

Lenin Torres Antonio

Cómo lo he venido comentando, la praxis política en México y en muchas partes del mundo, se viene realizando, “como si nada hubiera y está pasando”; particularmente sobre el caso México, con, “como si nada hubiera pasado”, me refiero a la desmemoria del mexicano que lo lleva a ver el presente como si no fuese el resultado del pasado, y principalmente, estoy pensando en el comportamiento de la oposición con una carga espiritual nostálgica de la vuelta a la vieja praxis política de la simulación y el engaño, y en un México que no se ha dado cuenta, algunos deliberadamente y otros por falta de consciencia política y social, que por primera vez, puesto que las anteriores, la de Vicente Fox y la del generalísimo Vicente Caldero que constituyeron para el pueblo mexicano, transiciones democráticas frustradas que se tradujeron en más cultura de la simulación y la corrupción, tiene en sus manos una transición hacia la democracia y hacia un régimen docente, y, con, “como si nada está pasando”, hago alusión a la actitud indiferente e irresponsable, algunos llegando incluso a utilizarla como arma de crítica política, principalmente la oposición a AMLO, y una buena parte de los medios de comunicación, que creo lo han hecho como vendetta de los privilegios perdidos y la caída del estatus de “cuarto poder”, como glamurosamente se les llegó a denominar a los medios de comunicación, puesto que incluso algunos de ellos, llegaron a cogobernar y coludirse inmoralmente con el poder público y político, y otros, simplemente por ignorancia y apatía, que México y el mundo vive una crisis sanitaria global del coronavirus que está cuestionando la viabilidad del modelo social, económico y político del hombre posmoderno, crisis que incluso está exigiendo una nueva teoría y praxis política que tenga como fundamento el bienestar del hombre en armonía con la naturaleza para su pervivencia, y no la visceral lucha por el poder económico a través del poder político como patéticamente todavía lo estamos viviendo.

Es lamentable que los dos comportamientos subsistan a la vez en un tiempo histórico que demanda una consciencia social solidaria y de unidad, uno, que tiene que ver con aprender de la historia para enriquecer el presente y no reproducir en el futuro la praxis política perniciosa que tanto daño le hizo y le está haciendo a México; y dos, dimensionar el colapso que ha provocado el mortal virus "mata hombres", el coronavirus o covid19, que nos confina a continuar con los exacerbados hábitos higiénicos y a construir el nuevo hombre en tiempos de infección mortal, y creo que también a desechar la idea neoliberal de mundo y sociedad por sus nefastos resultados en cuento a la justicia social y al bienestar para todos los humanos que habitamos este mundo, pese a las resistencias de aquellos que les cuesta concebir cómo las cosas no pueden ser las mismas, que nunca podemos asegurar y garantizar cierta confianza con “la vuelta a la normalidad”, por las variables del comportamiento del virus y por la crisis global que conllevó la desmovilización y el confinamiento de la vida social.

Claro que incorporar nuevas narrativas es un ejercicio urgente y necesario, y le está costando al mundo, puesto que esto implica introducir nuevas nociones contrarias a ese marco

simbólico, como el concepto de “decrecer”, como la única vía para evitar el inevitable colapso total del mundo humano en un tiempo futuro.

El debate durante y posteriormente a la pandemia del covid19, tiene que ver con ese nuevo hombre y nueva sociedad, y que no será tan fácil, puesto que son marcos simbólicos con los que hemos visto y definido nuestros fines y propósitos en el mundo, con los que hemos organizado nuestra vida en la ciudad, con los que hemos establecido los valores de la sociabilidad y la cercanía, incluso, con los que hemos defino lo bueno y lo malo, lo bellos y lo sublime, el amor y nuestros miedos, por lo que se puede comprender esas resistencias; si ante la blasfema frase Eppur si muove de Galileo Galilei, después de adjurar a la visión heliocéntrica contraria a la visión geocéntrica que defendía dogmáticamente que el universo giraba en torno a la tierra, las resistencias a concebir al Sol como el centro de nuestro sistema planetario, constituyó una perturbación difícil de aceptar por el sentido común, de igual forma, durante más de 2000 años hemos venido construyendo un modelo público que creímos imperturbable, apoyada por una dogmática cientificista a ultranza y la visión de un hombre universal, no es poca cosa, aceptar que un microorganismo viene a cuestionar esa visión, y la sitúa en el mismos nivel del dogma teocéntrico del geocentrismo; aceptar que ese modelo no ha podido defendernos, y que tan sólo es un espectador en una “una lucha de ciegos”, y quien lo vemos dar bandazos a diestras y siniestras para parecer que “no ha pasado nada”, que la vuelta a la normalidad es cuestión de tiempo y de la vacuna milagrosa, ahora sí, que la están produciendo a toda máquina tanto patentes de laboratorios particulares como públicos, acortando el período normal de 5 a 10 años del desarrollo de una vacuna eficaz que la comunidad científica puede garantizar. No sé si realmente “el área 51” nos dé la vacuna milagrosa, y éste, la crisis sanitaria del covid19 sea un susto pasajero y que realmente, cosa que también lo deseo, desarrollemos una vacuna en ese tiempo record, como lo asegura el flamante presidente de los Estados Unidos, que “por si las mosca” toma su dosis preventiva de hidroxicloquina contra el coronavirus mientras aun no esté la vacuna. Lo que sí sé, es que la vida pública se colapsó, que la desmovilización humana hizo estragos en la economía, que el virus vino a cuestionar no tan sólo nuestro sistema sanitario, precarios e insuficientes para esta clase de pandemias impredecibles, sino también nuestros conceptos propios humanos, como es, la racionalidad, la vida en sociedad, la política, la economía, incluso, la psicología, pensando en esto último, si es posible sentar al diván a la misma sociedad.

A México no tan sólo le está tocando vivir esta terrible crisis sanitaria de covid19, sino también, una intensificación de la lucha por el poder por parte de la vieja clase política que se niega a desaparecer, exiliarse o jubilarse, ahora creo avalada esa guerrilla burguesa por el mismito Imperio, como ya lo cuento en un artículo que titulé: “El intervencionismo del Imperio: El llamado descarado al derrocamiento del régimen de AMLO”, quien emulando a las viejas guerrillas latinoamericanas de los años 60 y 70, aprovechan cualquier coyuntura para echar mano de todo lo que se tenga, la diferencia entre ésta y aquellas güerillas, es que ésta la están haciendo los ricos, los grupos de poder políticos y económicos, quienes su única ideología es el dinero y el poder.

Ante el confinamiento, vemos a esa guerra de guerrilla burguesa, echar mano del mundo virtual, y de todos los medios de comunicación tanto locales como extranjeros, y sin pensar

que es una coincidencia, como sutilmente trató de explicarlo el Dr. Gatell, al referirse que unísonos en Inglaterra, España, Estados Unidos y México, salieron artículos tratando de descalificar el manejo de las estadísticas de la crisis sanitaria del covid19 por parte del gobierno mexicano, estoy convencido que los tentáculos del Imperio ya están operando para quitarse de en medio a ese gobierno populista, como peyorativamente llaman al de AMLO, como vecino, y no es gratuito ni coincidente estos movimientos, porque la geopolítica está cambiando debido también a la crisis sanitaria, y la competencia que tiene el Imperio con el gigante asiático, China, y la Rusia de Putin, le obliga a replegarse hacia sus territorios cercanos, por eso estratégicamente le es importante México y su cambio de régimen, continuar ahorcando hasta desfallecer al régimen de Maduro en Venezuela, presionar al gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua y exacerbar su política imperial contra Cuba; negocios, simples negocios, nada personal, diría el Imperio.

Los esbirros del Imperio en México no tienen mucha imaginación, aunque si mucha perversidad, pues están utilizando la propalación del terror y el miedo, por eso los vemos atiborrar las redes sociales con los patéticos memes, sin ser censurados por las mismas redes sociales, ya que contravienen sus supuestas políticas y restricciones actuando todos ellos como spam; y editando notas y videos, como su sofisticada estrategia y discurso político de la flamante oposición, encaminadas a desacreditar cualquier acción del gobierno, sin ética alguna, transitan de funeraria en funeraria para demostrar que hay más muertos del covid19, aunque la estadísticas mundiales la dan a México cierto éxito, pese a ser un país de los llamados en vía de desarrollo, o sea que vive al día, en la lucha contra el covid19, medios de comunicación que están pendientes e internamente deseando que haya más muertes e infecciones por el coronavirus para hacer politiquería e intentar desacreditar al gobierno de la república, y ocultar que el problema es global, y que países como Perú con menor población, tienen los mismos números de infectados, una vez más, el manejo tendencioso de la información tienen que parar, vivimos tiempos terribles y es global; pese a que se demostró que ningún país del mundo estaba preparado para esa pandemia, por eso vemos encabezar a las principales potencias del mundo, como los focos rojos de la pandemia del coronavirus, al frente el mismito jefe del Imperio, Estados Unidos, seguido por Inglaterra, Italia, España. Etc., y en América Latina, encabezada por Brasil.

Claro que México está haciendo un esfuerzo titánico, pues aun con su precaria economía creo que ha estado tomando las medidas correctas, pese al llamado a la intolerancia de la oposición y muchísimos medios de comunicación, pese a la intensificación de la guerra por la lucha por el poder de esa clase política y de la oligarquía.

Creo que esa organizada campaña sucia que se da en las redes sociales contra el gobierno de AMLO, tiene un objetivo, un tema en el que la oposición se está jugando su carta más fuerte para su asonada golpista, el tema de “la revocación de mandato”, una figura que en cierta forma se encontraba en la propia constitución con la Iniciativa Popular, y ahora se convirtió en una figura constitucional que permite a la sociedad, en determinado tiempo del mandato de gobierno, someter al gobernante a un plebiscito para la continuidad en el gobierno o en su caso, revocarle el mandato.

En la política no hay ética, y debería haberla, ya que, para llegar al poder, si hay que mentir, se miente, si hay que engañar, se engaña, si hay que delinquir, se delinque.

El imperio aun en crisis continúa imponiendo sus espejismos democráticos, y el nacimiento del hombre ético corre el riesgo de posponer su aparición o suceda cuando sea demasiado tarde.

Continuamos rumiando el pasado y el futuro luce sórdido y grotesco, aún con la soga en el cuello, nos negamos aceptar que somos el peor virus del mundo y que urge, como un asunto de vida o muerte, resignificar nuestros fines de la vida humana en éste mundo.