martes 14 de julio del 2020

Calderón, AMLO, Dorsey y Zuckerberg


04 de Marzo de 2020

Confrontados. Polarizados. Ellos y sus seguidores. El expresidente Felipe Calderón, Margarita Zavala y el presidente Andrés Manuel López Obrador, en ese orden, tuvieron encuentros muy agridulces (más agrios que dulces) con ciudadanos durante este fin de semana. Ni modo, ejercicios necesarios y rigurosos en toda democracia. La rendición de cuentas y el debate son elementos esenciales. A unos les gusta más que a otros. Algunos le entienden mejor que otros. Y hay quienes resuelven mejor esos episodios que otros. Y existen también quienes, en la era digital, se hacen millonarios con los tipos anteriores. En los tiempos de la polarización, todos, hasta los presidentes y expresidentes de casi todos los países, le están amasando la fortuna a quien menos se imaginan.

Un tenor mexicano, residente en Alemania desde hace varios años, reclamó al expresidente a bordo de un avión. El video en redes sociales generó miles de reacciones: a favor, en contra o simples likes, cuya intención era validar el momento. Otro ciudadano cuestionó a Margarita Zavala sobre sus intenciones políticas. Esto ocurrió en tierra, en una calle en la CDMX. El resultado en redes, el mismo. Aplausos y recriminaciones para el joven que la enfrentó; memes y también reconocimiento a la forma en que Zavala respondió. Cientos de reacciones durante varias horas en redes sociales. Trending Topic en Twitter, compartidos en Facebook. Toda una conversación generada a partir de estos episodios. Una limitada, digámoslo, porque en cuestiones políticas, más en estos tiempos, los bandos quedan reducidos a dos. Lo mismo ocurrió con López Obrador. Aunque la confrontación no fue dirigida directamente a él, según se observa en la transmisión del evento en su natal Macuspana, el momento también generó una conversación digital que sólo permitió dos posturas. Que si lo abuchearon a él o que si más bien al alcalde. Que si AMLO se molestó o que si ahora le tocó a él lo que han pasado algunos gobernadores en otros eventos. Que si esto es reflejo de la caída de la popularidad del Presidente, que si se terminó la luna de miel. Una conversación digital que siguió este lunes. Miles de tuits. Rt’s compartidos en Facebook. La polarización a todo lo que da.

Y el debate dividido es un fenómeno que ocurre en todas partes del mundo. Los que aman a Trump lo defienden a capa y espada. Él les regala publicaciones provocadoras. Quienes lo cuestionan, caen redonditos y continúan la conversación, se enfrentan al enemigo y responden sus tuits, por ejemplo. Lo mismo ocurre con personajes como Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro, Evo Morales. Incluso en ámbitos lejanos a la política. La conversación digital tiene esa peculiaridad, el debate que genera enciende los ánimos con mucha facilidad y, mientras, cada bando defiende su causa, hay quienes, sin estar claramente en ninguna de las esquinas, sólo ven caer el dinero que tanta discusión cosecha.

Más de mil millones de dólares de ganancia tuvo Twitter en un solo trimestre. Y eso que sus acciones cayeron. Victoria agridulce para ellos, pero victoria a fin de cuentas. Facebook, por su parte, se embolsó 70 mil 697 millones de dólares el año pasado, un 20% más que en 2018. Con todo y sus escándalos y las comparecencias de Mark Zuckerberg en el Congreso de EU. A pesar de la filtración de datos y de las noticias falsas, la red social sigue siendo un negociazo. Y todas, no sólo éstas, capitalizan esa división ideológica, porque es justo a través de esas conversaciones sumamente polarizadas, que tienden a caer en el radicalismo, que se genera tantísimo tráfico y mantienen viva su cualidad de velocidad y acercamiento. Y el tema, al final, no es que estas empresas generen tanto dinero a través de nuestra interacción; sino que nosotros también seamos capaces de obtener un activo colectivo a través de ellas y no sólo engrosemos el ánimo polarizado.

Yuriria Sierra