jueves 02 de abril del 2020

El lado correcto de la historia

• Han sido gobiernos estatales quienes han tomado medidas; las instituciones educativas las que se adelantaron a lo anunciado por la SEP.

21 de Marzo de 2020

Doscientos tres casos de COVID-19 en México. Casi cuarenta más que el día anterior. La curva no se está aplanando precisamente. El combate contra el COVID-19 sigue teniendo múltiples directrices en nuestro país. Urge que sea una sola.

El presidente López Obrador decía ayer, presumía, que nuestro país ha estado listo para la pandemia desde hace al menos tres meses. Mejor que muchos otros países del mundo, aseguró. Sin embargo, en la práctica, en lo que vemos todos los días, en lo que he reportado en estas dos últimas semanas, el mensaje es otro. Han sido gobiernos estatales quienes han tomado medidas; las instituciones educativas las que se adelantaron a lo anunciado por la Secretaría de Educación Pública.

Aún es tiempo, Presidente. Ya corrigieron en otras partes del mundo. Lo hizo Donald Trump, quien ayer anunció que, desde hoy, está prohibido el ingreso de extranjeros a menos que se justifique su viaje por motivos de salud o trabajo. Adiós al turismo al menos por un mes. Ya lo hizo Reino Unido, quien, después de aferrarse a la estrategia de mitigación, para ralentizar la propagación del virus, abrazó el camino de la supresión, para detener el avance del nuevo coronavirus en su territorio.

También reculó Jair Bolsonaro, quien minimizaba el alcance de la pandemia. El presidente de Brasil, aquí lo contamos, afirmaba que era un elemento de ficción o fantasía. Fue hasta que un cercano colaborador dio positivo que el mandatario asimiló este asunto como un tema serio. Ya en su país, a pesar de la torpeza inicial, fue decretada la alerta de calamidad, como una medida que ayude a aplanar esa curva de contagio que no sólo se refiere al número de contagios, sino que también representa el nivel del colapso de los sistemas de salud. Nicolás Maduro, de igual forma, primero abrazó las teorías conspiracionistas sobre una “invención” del gobierno chino.

Después, pidió un fondo millonario para hacer frente al virus, mismo que le fue negado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). En Nicaragua, días antes de que se confirmara su primer caso, funcionarios del gobierno convocaron a una marcha de amor, porque aseguraban que esto, más su comandante Daniel Ortega, eran la defensa única que necesitaban.

Esta no es una lucha ideológica. Es un combate que nos recuerda lo frágil de la especie humana. Izquierda, derecha, centro. Todos estamos expuestos.

De nosotros depende no convertirnos en una estadística, ésa de la que todos los días los gobiernos dan cuenta: el número de contagios, el del recuperados, el de muertos. Más aún cuando se anhela ser recordado como el líder de una transformación.

Al gobierno federal le urge dar un mensaje que tome de la mano a los gobierno locales y los del resto del mundo, que han optado por una estrategia de contención.

Ojalá que estemos a horas de que esto suceda, que sea un anuncio oficial. Dos muertos y un crecimiento de cuarenta casos en 24 horas lo exigen.

Esta es una prueba que no esperaba nadie, en ninguna parte del mundo, pero que mucho dirá y acomodará en la historia. Ojalá que el gobierno de México decida colocarse del lado correcto.

Yuriria Sierra