sábado 26 de septiembre del 2020

El Sexto Sentido de los Perros

04 de septiembre de 2020

ANIMALIA

Entre los seres humanos, como sucede con frecuencia, en ocasiones el amor no sobrevive a las primeras etapas de convivencia, al principio en el enamoramiento todo suele ser perfecto pero si la pareja no pone todo de su parte, la relación va directo al fracaso y no solo el amor de pareja puede quebrarse, también una simple amistad, una relación familiar, en general cualquier relación humana está expuesta a esa fragilidad debido al carácter y sentimientos tan complejos de las personas.

Hay personas distanciadas por años, a veces padres e hijos, debido al resentimiento, a los malos entendidos, a la mala comunicación, al odio, a los celos, a la envidia, a la ausencia de amor y a tantos males que envenenan el corazón. En los perros no ocurre esto, los perros no muestran ninguna necesidad de teorizar sobre el amor, simplemente lo demuestran. Lo demuestran una vez y otra. Es sorprendente la habilidad de los perros para amar de una forma tan incondicional y sin complicaciones.

Incluso los perros maltratados aman incondicionalmente a sus crueles dueños, las palizas que reciben no hacen que los perros los quieran menos. En los perros, esta capacidad de amar es tan marcada, y está tan desarrollada que bien debía ser considerado casi como otro sentido. Puede ser perfectamente una capacidad de amar por encima de lo normal, y todas las personas que vivimos junto a un perro somos afortunadas de gozar de este amor.

Aun cuando los perros descubren todos nuestros defectos, debilidades, traiciones y crueldades, es decir, lo más feo del ser humano, los perros parecen amarnos con igual fuerza no parece que nos amen menos, no se alejan, no nos desprecian como por ejemplo sí lo haría una persona que peleó con su novio o amigos(a) quienes a menudo lo primero que hacen es bloquearse en las redes sociales o lastimarse con lo que saben que al otro le duele más. Es por eso que una persona llega a amar tanto a su perro, por esa lealtad y ese amor que parece no tener fin, en especial los niños que tienen la capacidad innata para comunicarse y entenderse muy bien con los perros.

Pero ¿De dónde viene este amor? Hay teorías que dicen que el hecho de dar de comer a cachorros y a perros adultos es la base de su cariño hacia nosotros, similar a las teorías similares para explicar el vínculo emocional entre él bebe y la madre). Sin embargo, una serie de experimentos realizados, ya en 1954, demostraron que la alimentación no era un elemento necesario para el desarrollo del vínculo social. Para ello a un grupo de cachorros se les alimentaba automáticamente mediante una máquina y a otro grupo le alimentaba una persona. Finalmente la única diferencia que se observó entre los dos grupos de cachorros fue que los alimentados manualmente emitieron más llamadas al ver al experimentador. Por lo tanto, con este experimento, podemos ver que el amor del perro no parece condicionado solamente por lo que le demos, ni sólo porque reconozca que somos su fuente de comida. Un perro no quiere a una máquina que le de comida, pero sí es capaz de amar a personas que nunca le alimentaron.

Los perros no inhiben su cariño lo expresan libremente, no son calculadores ni piensan sacar ventaja de nosotros. Por eso, aunque los perros no cometen los mismos errores en el amor que suelen

cometer los seres humanos, sí que aman a un humano que les causa a menudo más sufrimiento que otra cosa. El cerebro humano es el principal órgano sexual, pero para el perro no es así. Uno no puede impresionar a su perro con la belleza, la riqueza, las posesiones o el poder. Nosotros podemos enamorarnos de alguien por alguna de estas cualidades. Un perro no se enamora, simplemente ama. El mundo sentimental de los perros está bañado de inocencia, pureza y ausencia de autoengaño, algo que tienen en común con los niños. Los perros muestran este cariño desinteresado y profundo con casi cualquier persona.

Por todo lo anterior algunas personas mantienen que el perro es amor, que todo en ellos gira alrededor del amor y por eso es nuestro deber corresponder a este amor con amor, tratarles bien, respetar sus derechos, compadecernos de los perros en situación de calle y darles alimento, agua, no atropellarlos si vamos manejando, promover su adopción responsable, un perro es una criatura indefensa que solo tiene amor. El amor de un perro es el amor más inocente, real y puro que una persona llegará a experimentar en toda su vida.

MARICARMEN GARCÍA ELÍAS