sábado 26 de septiembre del 2020

¡Estamos avisados: más de lo mismo!

04 de septiembre de 2020

El peor mensaje de lo que los ingenuos llaman Informe, otros Mensaje y los realistas, simplemente ejercicio inútil y alud de mentiras carentes de sustento, es la reiteración de la posición del Presidente la cual, para no batallar, podríamos resumir en la conocida expresión “Voy derecho y no me quito”.

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Esa posición, cuyas consecuencias son conocidas y padecidas por los mexicanos (al margen de niveles socioculturales y de ingreso), lo que deja claro para los próximos 18 meses es —cuando menos—, que la situación va a empeorar.

Al no haber señal alguna de estar dispuesto a rectificar en todo el conjunto de decisiones (que no políticas públicas), carentes todas de la mínima viabilidad en todos los aspectos que deben evaluarse cuando se trata del uso y destino de los recursos públicos, debemos dejar de lado toda ilusión acerca de la presencia de sensatez y objetividad en la gobernación actual.

La obsesión del Presidente por controlar de manera absoluta —con 251 o más diputados de Morena— la Cámara de Diputados para, así, no depender de otros partidos para aprobar alguna nueva ley o reformar una vigente, lo único que deja ver es su ambición de poder y el afán de desviar recursos de otras áreas del sector público hacia aquellas que considera —para su proyecto de poder absoluto—, de alta rentabilidad político-electoral.

A estas alturas —21 meses transcurridos y 49 faltantes—, nadie debe llamarse a engaño de las verdaderas intenciones del Presidente: control total y absoluto de los tres Poderes y, parte fundamental de esta ambición —absurda a estas alturas del desarrollo democrático del país, por decir lo menos—, es también el control discrecional del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Para este fin, sus legisladores intentaron en la Comisión Permanente —hace unos meses—, autorizar un periodo extraordinario para modificar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria lo cual no pudieron, dada la integración del Bloque de Contención con los diputados y senadores de los partidos de oposición.

Los legisladores de Morena, por lo que dejan ver, intentarán hacer lo mismo en este periodo ordinario y, ahora sí, modificar la LFdPyRH para que el Presidente disponga —casi de manera absoluta—, de partidas presupuestales necesarias para sus objetivos electoreros. ¿Se saldrán con la suya, o la oposición impedirá, otra vez, el atraco?

Hoy, podría parecer una exageración mas no lo es, ser optimista es casi una traición; seamos profundamente realistas, objetivos. Ante la necedad del Presidente, presionar a la oposición para que impida dilapidar los recursos públicos. El Presidente no cambiará de opinión; seguirá en pos de lo que “soñó, imaginó”.

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La buena gobernación no es resultado de sueños, sino de decisiones resultado de análisis objetivos. El Presidente pues, basa en sueños sus decisiones pero, para desgracia del país y su economía, los suyos son sueños caducos que yacen, desde hace años, en el basurero de la historia.

Economía sin lágrimas