sábado 26 de septiembre del 2020

Hay de “ligas” a “ligas”, aunque las dos nunca debieron existir

04 de septiembre de 2020

Crónicas Ausentes

Una de las materias de mi preferencia, durante mis estudios de filosofía en la facultad de filosofía de la Universidad Veracruzana fue “lógica”, que nos enseñaban a distinguir los razonamientos válidos de los inválidos, de los razonamientos inválidos la falacia ad misericordiam (el llamado a la piedad), es una de mis preferidas por la desfachatez que entraña su uso, “un parricida en su juicio para sentenciar su crimen, pidió clemencia por ser huerfanito”, otra es la falacia de la generalización apresurada o muestra sesgada, por ejemplo, “salinas es político y corrupto, peña nieto es político y corrupto, etc. Por lo tanto, todas las personas que son políticos son corruptos”. Estos razonamientos falsos pretenden sostener la verdad de la conclusión a partir de la forma lógica del razonamiento, “p” entonces “q”, ocurre “p” entonces ocurre “q”, si “llueve” entonces me “mojo”, “llovió” por lo tanto “me mojé”, aunque la forma no garantice la “la verdad” de la proposición de la conclusión.

Inicio este texto recordando esa materia de la lógica porque encontramos un intento permanente de hacer parecer verdad conclusiones a través de esas formas de razonamientos inválidos, constituyendo hoy en día, el arma de comunicación mediática goebliano de inducir generalizaciones para disipar las manchas propias que pueden resultar más evidentes y graves que las mismas que intentan ser señaladas.

Hace poco, en uno de mis constantes debates por defender la transición democrática que representa AMLO, una persona dejó un comentario al último texto que publique “México es quien decide y tiene la última palabra”, “lenin, ahí te dejo para tu análisis, el video de Pio, hermano del kks, ja, ja, ja”, obviamente me di cuenta de tres cosas, una, que da cómo verdad el contra ejemplo, que es lo mismo el vídeo del hermano de AMLO y el vídeo de los individuos recibiendo dinero en el Senado, incluso que cualquier caso de corrupción cometida en la historia de México, que no hay diferencia, dos, que continúan como muchos apelando a la falacia de generalizaciones arbitrarias y argumento ad hominem (del latín ‘contra el hombre’), por el constante insulto a AMLO, y tres, que no leyó más que el nombre de AMLO en mi columna; le respondí, “no puedes resumir tu respuesta a un vídeo, como el contraejemplo, el famoso video Pío que están usando como arma política descalifica hombres no a la transición democrática que debe ocurrir, y el papel fundamental que tiene AMLO en ella, más cuando hay una diferencia abismal entre ese video y los videos

anteriores que descalifican un sistema político que ya no daba para más, las pasiones de la oposición a AMLO confunden premeditadamente esa diferencia”.

Más tarde otro conocido, coordinador de un medio digital me envía el mismo vídeo, y le señalo que, “los dos son delitos, tanto el que roba para enriquecerse y lo hace como una cultura institucionalizada de corrupción y normalidad, como el que se financia ilegalmente, pero hay un abismo de diferencia, y lo sabes y lo vivimos hasta que quebraron al estado mexicano y sus instituciones públicas, refiriéndome al último periodo de presidentes de México, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, en el cual el equilibrio que había perniciosamente mantenido la vieja clase política se rompió, y se instaló una cultura institucionalizada de la corrupción y la simulación en el quehacer político y económico.

Dice la sabiduría del aforismo popular, que “no se puede ocultar el sol con un dedo”, esto quiere decir, que pese a la búsqueda de pruebas para hacer símil el pasado con el presente, y exonerar y hacer olvidar ese periodo demiurgo de gobernantes, y aunque por más que intenten borrar de un plumazo a través de vídeos el siniestro y ominoso período del sexenio de los sexenios, la historia está escrita, y los mexicanos sabemos que los asuntos de la res pública deben cambiar, y cómo lo he señalado, la limpieza de la política apenas comienza, y la buena educación y modales para la vida en sociedad de los mexicanos se cierne como una condición sine qua non para la transición hacia la democracia real y la gran política.

La preocupación que debemos tener de la vulgarización de la política no es poca cosa, puesto que en la medida que la política como instrumento de civilidad y gobernabilidad no sirva, corremos el riego de producir condiciones reales y generalizadas de ingobernabilidad y retrocesos históricos que pueden ser insalvables, por eso más adelante, en res respuesta a su insistencia de generalizaciones arbitrarias y falaces, le respondí, “amigo me hablas como si compartiera esa conducta ilegal, y que mi defensa al papel fundamental que desempeña AMLO en el proceso de transición democrática fuese un asunto de dogmas y simpatía, por eso te digo que debemos arribar hacia una transición democrática real, y ni con esa conducta y mucho menos haciendo empatía con la guerra sucia de esa oligarquía, y que hay que remarcar que hay una diferencia abismal, pero también lo entendía porque formaba parte de la lucha fratricida por el poder que se vive en México, aunque se olviden que en medio está el bienestar del ciudadano, y que desafortunadamente nadie dice nada

coherente, y se limitan a compartir el dogma y el silencio, o reproducir lo que les ponen como verdad a través de esas generalizaciones arbitrarias y falaces la maquinaria propagandística de la oligarquía. El problema no es quién es menos o más corrupto, la transición va más allá, hacia estadios de convivencia social y cohesión social más civilizadas y racionales, ¡cuidado!, ni sabes para quién estás trabajando, pero no es para un sistema de partidos políticos sólido sino para un grupo de privilegiados que intentan rescatar el statu quo perdido”.

Claro que hay diferencias de significantes, aunque intentemos eximirse por las generalizaciones de la ley y del contrato social, hay de “ligas” a “ligas”, y lo sabemos. Por eso hay poco comunicadores que se puedan plantar enfrente de un medio de comunicación e intentar dar clases de moralidad e imparcialidad, como el intento del connotado “corresponsal de guerra” venido a prestigioso comunicador del canal de las estrellas, Loret de Mola, quien fiel sirviente del pasado sistema dominante y defensor de mantener esa cultura de la corrupción y la simulación, de los privilegiados comunicadores, encabezar la primicia, y oírle decir, como antesala de su “bomba mediática”, “pero si vamos a combatir la corrupción, debemos ser parejos” y se lanza con su primicia, pensando que el ingenuo mexicano no podrá ver la diferencia, e incauto volverá semejante el pasado con el presente, eximiendo y perdonando a los connotados delincuentes de cuello blanco, aunque también hay que señalar, si esa financiación se comprueba que es ilegal debe ser castigo.

Continuamos rumiando el pasado desde el presente, y los verdaderos culpables se pasean plácidos cómo si nada hubiera pasado, con la seguridad de gozar de una conciencia sana sin la menor preocupación y culpabilidad, como aquel que con creces se enorgullece del “deber cumplido”.

Lenin Torres Antonio