viernes 14 de agosto del 2020

Narco, sucesión y pandemia

• El Sapo, quien se ha fortalecido enormemente en la lucha interna del Cártel Jalisco Nueva Generación, busca, a su vez, quedarse con el liderazgo de la organización criminal, como sucesor de Oseguera Cervantes.

20 de Abril de 2020

Las imágenes, reales, se han repetido en las redes sociales: comandos armados de personas que se identifican como del Cártel del Golfo, del Cártel de Sinaloa o directamente relacionadas con Alejandrina Guzmán, una de las hijas de El Chapo, pero, sobre todo, del Cártel Jalisco Nueva Generación, están repartiendo despensas en distintas comunidades del país.

En algunas de las cajas se ven con carteles que anuncian que son “En apoyo a Matamoros de parte del sr. Vaquero 46 del Cártel del Golfo”, mientras publican en la prensa local que el Cártel del Golfo siempre estará ayudando y repartiendo despensas, “ya que el gobierno no ha asomado las narices por aquí”. El grupo que mayor despliegue ha mostrado distribuyendo despensas y otros productos, que suelen robarse de camiones y trenes de carga, es el CJNG.

Esta “labor social” no se contradice en la lógica de los cárteles con la violencia que ejercen contra sus rivales y enemigos, internos o externos, con o sin pandemia, y es muy similar a lo que están haciendo grupos criminales poderosos en otros países, sobre todo en Italia. Pero en el caso del CJNG, todo ello se da en medio de una profunda lucha por la sucesión, con fuertes traiciones internas.

Como en su momento lo señalamos aquí, el 26 de septiembre de 2019, Fuerzas Federales capturaron a uno de los más peligrosos operadores del CJNG, Carlos Almada Castrillo, apodado El Chicken, junto con tres colaboradores muy cercanos, todos ellos hombres de confianza y operadores directos de Gonzalo Mendoza Gaytán, conocido como El Sapo y Jefe de la Región Occidente del citado cártel.

Algo ocurrió, porque cuando comenzaba a expadirse el coronavirus en el país, dentro del penal de Puente Grande, en Jalisco, el 5 de marzo del 2020, a cinco meses de su detención, El Chicken fue encontrado sin vida dentro de su celda, colgado y severamente golpeado. Lo mismo había ocurrido antes con Adrián Gómez Meza (operador financiero del CJNG) el 11 junio del 2018, y el 20 de agosto del 2019 con Eleno Madrigal Virrueta alias El 20, jefe regional del CJNG.

Las fuerzas de inteligencia federal creen que la orden para esos asesinatos la dio el propio líder del CJNG, Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, ya que los ahora muertos, sobre todo El Chicken, y los otros detenidos pactaron con autoridades federales y estadunidenses la entrega de información importante que ayudó a la extradición de Rubén Oseguera González, El Menchito, el hijo de El Mencho, a cambio de ser beneficiados durante su estancia en el reclusorio, así como para obtener una pronta libertad. La información que proporcionaron no sólo fue clave para la extradición de El Menchito, sino, también, para la detención en Estados Unidos de la hija de Oseguera Cervantes, Jessica Johanna Oseguera González.

Los detenidos y su lider, el que apareció ahorcado en la cárcel de Puente Grande, eran colaboradores cercanos y de mucha confianza de El Sapo, y serán próximamente dejados en libertad por los acuerdos que suscribieron y se estima que seguirán trabajando para El Sapo, quien se ha fortalecido enormemente en la lucha interna del cártel y que busca, a su vez, quedarse con el liderazgo de la organización criminal, como sucesor de Oseguera Cervantes.

Lo cierto es que la detención en Estados Unidos de los dos hijos de El Mencho, El Menchito y Johanna cambiaron la correlación de fuerzas de la sucesión, y dejan en muy difícil situación a otro hijo de una de sus parejas, Juan Carlos González, apodado El Cero Tres, que es otro de los que apostaba a la sucesión de El Mencho (que sufre una delicada enfermedad renal) con el beneplácito de éste.

El Cero Tres sigue siendo un operador fuerte del CJNG, que trabaja con Erick Valencia Salazar, apodado El 85, quien es uno de los fundadores del cártel y cuyo jefe en Guadalajara, cuenta también con un brazo armado apodado los deltas, pero muchos integrantes de la cúpula de la organización criminal y jefes regionales ya no lo reconocen y desde la extradición de el Menchito y la detención de Johanna, se han cercado a el Sapo.

Este, aseguran fuentes de inteligencia federal, ya no se reúne ni tiene contacto con El Mencho y todo indica que la confianza entre ellos se ha roto y la lucha, soterrada hasta hace unas semanas, se ha tornado abierta en esta época de confinamiento.

Una demostración del poder creciente de El Sapo, aseguran estas mismas fuentes, son los lujos que ya rodean a la esposa de Mendoza Gaytán, una joven de nombre Liliana Rosas, y sus continuos viajes alrededor del mundo, exhibiendo un nivel de vida que hoy no podría darse Rosalinda González, la esposa de El Mencho, aunque ella se supone que ha quedado como la principal operadora financiera del grupo.

La pandemia cambiará mucho en México y en el mundo, pero también cambiará de raíz la confirmación de uno de los dos principales grupos criminales del país. Por lo pronto, los criminales, además de ajustar cuentas entre ellos, reparten despensas en las comunidades.

Jorge Fernández Meléndez