jueves 02 de abril del 2020

Ninguna se mueve

• El tema no se trata de izquierda o derecha; tampoco se trata del 9 de marzo, sino de entender por qué hemos llegado a esto.

22 de Febrero de 2020

Es un llamado de mujeres. Y es plausible, mucho, lo que está ocurriendo con la convocatoria #UnDíaSinNosotras. Mujeres de todos los rincones del país, de todas las profesiones, oficios, estratos, hemos coincidido en enviar un mensaje a quienes hoy tienen en sus manos la obligación de hacer de este país, un lugar donde la equidad sea un pilar escrupuloso que impulse políticas para prevenir la violencia de género y, también, para volver efectiva la aplicación de la justicia y sus leyes.

Celebro, y me enorgullece, que Grupo Imagen se una a este llamado. Aplaudo también al resto de medios, empresas, organismos, instituciones, universidades, colectivos que han lazado la mano y hoy se reconocen participantes.

También que desde el gobierno de México y en la Ciudad de México se asegure que no habrá represalias contra las mujeres que laboran en la administración pública y que el próximo 9 de marzo van a parar como, esperamos, miles más.

Pero no olvidemos que el centro de la conversación debe permanecer justo en los motivos de esta protesta. En ningún otro lado.

Desde luego que hay oportunismos, como expresó ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sobre todo, de figuras políticas que hasta hace unas semanas, se ostentaban como defensoras de la vida, en el entendido de que eso significa “no al aborto”. Es decir, personajes que en su trayectoria jamás han aportado un gramo a favor de los derechos de las mujeres: azules, tricolores y quienes fingen independencia.

Sin embargo, la coyuntura nacional, los diez feminicidios diarios, no deben dar lugar a debates innecesarios que lejos de generar respuestas, entorpece el camino del mensaje que se quiere dar.

La convocatoria no es de ellos. El paro, la protesta, no necesita de su aprobación.

El tema no se trata de izquierda o derecha; tampoco se trata del 9 de marzo, sino de entender por qué hemos llegado a esto.

Porque las mujeres decidimos parar un día como acto que obligue a reconocer nuestro lugar en la sociedad. Parar para impulsar la configuración de estructuras de Estado que garanticen seguridad, en primera y urgente instancia. Parar, como primera piedra en la construcción del resto de pilares necesarios para erradicar la violencia de género.

Parar, para garantizar posibilidades todas para el desarrollo de cualquier mujer del país, acceso a servicios de salud, por decir algo.

También para que el mensaje llegue a quienes aún no entienden el contexto de inequidad y violencia en el que viven.

Parar, para señalar la necesidad de eliminar las conductas machistas que, por más sutiles que sean, históricamente han contribuido a este clima social.

Parar, para subrayar la importancia de que, para esto, quienes ejercen esta violencia la reconozcan como un primer paso, lo hablen entre ellos como segundo, y trabajen en su propia recomposición como consecuencia.

Lo he dicho en múltiples ocasiones, los hombres sí pueden hacer algo por este movimiento: reconocer su papel y hablar de ello.

En esto es en lo que debemos concentrarnos, más allá de provocaciones y oportunismos: en el por qué estamos aquí y qué podemos hacer para cambiarlo.