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Meade, la pesadilla de Ricardo
Martes, 10 de Octubre del 2017
 
 
 

No se sabe si las inversiones en Querétaro y en Atlanta del presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés, alcancen también para Europa, específicamente en Suiza, pero el banco internacional UBS coincide con el líder blanquiazul en un nombre, José Antonio Meade, secretario de Hacienda del presidente Enrique Peña Nieto. 
 
“El banco suizo destaca que el titular de Hacienda tiene una imagen como un tecnócrata sólido, moderno e independiente que puede convertirlo en un valioso activo para el gobernante PRI en la actual carrera presidencial”, según la nota de SDPnoticias. Ricardo, por su parte, no tiene dudas: “el que va a elegir Enrique Peña Nieto es a José Antonio Meade”. 
 
Y hay panistas, revela Anaya, que están construyendo la candidatura priista de José Antonio: “Roberto Gil, Javier Lozano y Salvador Vega son panistas ligados a Meade”. ¿Es José Antonio la nueva pesadilla de Ricardo Anaya, como antes lo fueron Margarita Zavala y Felipe Calderón? Tal vez, precisamente hay que recordar las relaciones de Mead con Felipe, pero sobre todo con Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores. 
 
Para los analistas del banco suizo UBS, José Antonio es sólido, moderno e independiente. Habría que agregar que es un tipo familiar, religioso y, según casi todas las versiones, honesto. Antinomia, José Antonio es todo lo que no es ni puede ser Ricardo. El presidente del PAN es volátil, conservador, dependiente, alejado de su familia, con la cual no vive, sólo “visita”. Lo peor, Ricardo carga una fama, tal vez bien ganada, de corrupción, deshonestidad y traiciones. 
 
¿Qué le duele a Ricardo de José Antonio? Su cercanía laboral con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, también su cercanía fraternal con Videgaray. ¿Qué le duele a Anaya de Meade? También y sobre todo su relación profesional con los gobernadores panistas, como lo recuerda Roberto Rock en su artículo de El Universal. 
 
Las guerritas de Ricardo caen por su ligereza. Cuando habló de hacerle la guerra, desde Acción Nacional, al PRI y al gobierno federal, su destinatario era Luis Videgaray quien no quiso (el PAN perdió) intercambiar Coahuila por el reconocimiento del triunfo priista en el Estado de México. Ricardo no pudo legitimar electoralmente el 2017 y su liderazgo perdió legitimidad. 
 
Acostumbrado a la traición, a romper acuerdos (muchos lo comparan con Roberto Madrazo), Ricardo rompió con Videgaray y Aurelio Nuño. Pensando más en su candidatura, logró convencer a Alejandra Barrales y a Dante Delgado de conformar un frente que ahora hace agua. Los enemigos de Anaya, según su fascinación política, son entonces Felipe Calderón y Luis Videgaray. Por eso Meade. 
 
Meade, el mismo que tiene una excelente relación con los gobernadores emanados del PAN, esos mismos gobernadores que pueden crearle un vacío estructural en las elecciones del 2018 a Ricardo. De los 12 gobernadores, apunta Rock, “sólo dos han expresado un débil respaldo hacia su dirigente: Javier Corral, de Chihuahua, y Miguel Ángel Yunes, de Veracruz. Pero todos sostienen tratos normales con la administración de Peña Nieto, donde se han encontrado con un canal generosamente pavimentado por el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, cuyo equipo refiere instrucciones directas de Los Pinos para atender a todos los mandatarios estatales”. 
 
La renuncia de Margarita Zavala ya incidió en la emocionalidad política de Ricardo: por todos lados ve fracturas, deslealtades, traiciones. Y ya le puso nombre a su mayor pesadilla. No, no es Andrés Manuel López Obrador, su pesadilla es José Antonio Meade, el preferido de los líderes para el 2018.