www.miradorinformativo.com
  Viernes, 19 de Enero del 2018  email: miradorinformativo.com@gmail.com   
  ¿QUÉ CULPAS Y A QUIÉNES CARGAN LOS PEPES?
Irineo Domínguez Méndez
 

  Ahora que conocemos a los (pre)candidatos del PRI para la República y para el Estado de Veracruz, cabe hacerse la pregunta citada en el encabezado de este artículo. Los escenarios políticos que los postulados enfrentan -recibidos por herencia- son lo suficientemente preocupantes como para comprender las dificultades que encontrarán a lo largo de su precampaña y campaña oficial. Las pifias de antecesores y actual gobernante indican una carga que tendrán que compartir con sus colaboradores cercanos para poder sobrellevarla. El electorado estará muy atento a los discursos y promesas que hagan en campaña. Los primeros serán un verdadero reto a vencer; las segundas tendrán que ser avaladas, primeramente, por la aceptación de culpas, aunque sean parciales. Ya Meade comete el error de la disyuntiva Shakespeariana: ser o no ser; en otras palabras, dice: “no soy priísta, pero acéptenme como uno de ustedes” (sic ¿?). Seguramente tal manifestación significa que su comportamiento es de un priísta probado; toda vez que sus propuestas han sido con dicho perfil partidista; lo que se prueba con las consecuencias que todos padecemos. Pepe Yunes no solo carga con culpas propias, a las suyas se suman las de ex-gobernadores locales, las de Peña Nieto y del propio Meade. 
      
     Meade se ha confundido más en su disyuntiva de ser o no ser que resulta mínima la confusión que él intenta crear en el electorado: que es candidato ciudadano; cuestión nada bien recibida por la militancia priísta. ¿Quién o quiénes fueron los de la gran ideota? Tal vez después de la elección se sepa (o antes si su posicionamiento no levanta). Lo indiscutible es que representa a un partido político bastante cuestionado, casi igual que él. Todas las pifias del Peña Nieto y del Partido que lo postula lo aplastarán sino aguanta la carga; la cual se agigantará con los discursos demagógicos que pueda emitir y en los debates frente a sus opositores; éstos lo harán talco sin una buena asesoría. Las promesas incumplidas del presidente se harán presentes a cada momento, a menos que su campaña sea exclusivamente de consumo interno; lo que, irremediablemente, asegurará su derrota. Él mismo no sabe los qués y los cómos para lavarse las manos y la cara de tanto daño que han causado sus propuestas mientras fue titular de Hacienda. El aumento a los energéticos, el “mínimo” aumento al salario mínimo, la liberación del precio de la gasolina, son algunas de las causas del deterioro económico del electorado que decide las elecciones. S se deslinda de Peña Nieto, mal; si lo hace del PRI peor. Entonces, no podrá deslindarse. 
      
     Todo lo antes citado representa el peso que arrastrará Pepe Yunes. Sumándole, eso sí, las culpas que le achacan por no oponerse a políticas neoliberales que han empobrecido a los mexicanos. Escenario que se agrava por haber callado y omitido denunciar lo que sucedía en Veracruz mientras fue diputado federal y senador. Su partido, al postularlo, reconoce su “valentía y lealtad”; él ha puesto su “priísmo” por delante, sin importar las consecuencias de su disciplina y/o subordinación. Sin cambiar el talante tranquilo de su discurso, Pepe deberá fortalecerlo con verdades, so pena de perder credibilidad en propios y extraños. No podrá evadir responsabilidad; aceptarla y encararla hará que sus opositores no puedan utilizarla en su contra. ¿Cómo señalar errores de sus contrarios cuando la paja en ojo propio es más grande? No, eso sería un error estratégico. En cambio, la mejor opción para ganar votos es: deslindarse de expriístas que causaron y causan daño a Veracruz. No debe confundir la subordinación y/o disciplina partidista. Deberá hacer todo lo contrario de lo que está haciendo Meade. Su Partido, a nivel local, tendrán que ayudarlo en este rubro. Su única opción es acepar culpas. 
      
     El sistema de partidos que impera en México está tocando fondo. No se trata sólo del PRI; que, de no renovarse, será un partidillo más de los ya existentes; son todos los partidos políticos que, incapaces de sostener una ideología, únicamente buscan sobrevivir para seguir siendo mantenidos por el erario público; sus dirigentes son muy parecidos a líderes charros. Hoy, vemos como la práctica política no se relaciona con ideologías porque éstas ya no existen; los documentos básicos de todo partido político son letra muerta; son cuestiones escritas para llenar requisitos exigidos por el INE con el propósito de obtener y mantener el registro. 
      
     Para nadie es desconocido que ambos Pepes, hasta hoy y en el actual proceso electoral, han sido productos políticos de consumo interno. Causa incertidumbre, dentro del PRI, la aceptación o repudio que tendrán en el electorado apartidista durante la precampaña. El INE ha permitido que las precampañas de los (pre)candidatos 
      
     (otro sic ¿?) sean dirigidas a todo el electorado, no sólo al partido que los pudiera postular; al iniciar precampaña adelantada, sus oponentes tomaron delantera; al INE la ley le vale madres. Considerando tal “adelantamiento”, Meade es colocado en el tercer lugar de las preferencias; Pepe igual, aunque puede repuntar. 
      
     Meade, no sola se ve “tierno”, sino completamente inmaduro, novato en el ambiente político. La precampaña y campaña oficial para ganar votos –sino lo renuncian- estará en manos de la dirigencia nacional y en la de los integrantes de la estructura electoral del PRI. Se necesitará todo el oficio político para convencer a que vuelvan los inconformes; esos que ya son militantes y simpatizantes del partido Morena. Este (pre)candidato no tiene presencia dentro del Partido, tampoco quienes lo impulsaron y convencieron a Peña Nieto de ser la mejor opción. Serán las diferentes tribus que integran los sectores del PRI los que determinen, acuerden, a los demás candidatos; sean para senadores, diputados federales y locales, gobernadores y presidentes municipales. ¡La cama es muy pequeña para tanto aspirante! Ojalá sea más numeroso el grupo que regrese que el que pueda irse. Ese es un dilema a resolver: mantener la unidad a través del reparto del pastel. 
      
     Para Pepe las cosas no pintan mejor. Cierto, también se dice que existe unidad alrededor de él; pero, él sabe que puede romperse si los dirigentes de los grupos locales no se disciplinan al ser excluidos como candidatos. Por otro lado, el PRI necesita de fuerzas representativas electorales externas si quiere tener oportunidad de triunfo; la dirigencia y Pepe lo saben; el problema es que acepten esta debilidad quienes piensan merecer hasta las estrellas por ser miembros del partido desde que nacieron. Al fin y al cabo, como reza el dicho: “quien reparte se queda con la mayor parte”. 
      
     Sin duda, ambos Pepes serán cargados por las estructuras de su partido para poder ganar; ambos cargarán con a candidatos no gratos que se colgarán de sus imágenes. El primero, inexperto en las batallas políticas a campo abierto, será un cordero en manos de Nuño, quien, aunque, le servirá. Aceptado como coordinador de campaña, más no como dirigente, éste enfrentará a un priísmo real, actual y de antaño; tendrá muchos problemas. Pepe tendrá que “sacrificar” parte de su equipo cercano para mantener la unidad; algunos integrantes creen tener derecho a ser postulados como candidatos; principalmente, a puestos de carácter plurinominal. 
      
     irineodm@yahoo.com 
      
     Otrosí digo.- La praxis política del priísmo, destinada al autoconsumo, podría enterrar al PRI en Veracruz.