viernes 10 de abril del 2020

¿Qué debe pasar para que reaccionemos?

26 DE FEBRERO DE 2020

¿A qué se debe que haya más interés en los resultados de la entrega de los premios Óscar, que en los acontecimientos que, se acepte o no, inciden negativa y profundamente en el ambiente de negocios en vastas regiones del país?

¿Qué lleva a millones a interesarse en éste o aquel encuentro de futbol y su resultado, y dejar de lado la marea incontenible de asesinatos la cual, hace tiempo dejó de respetar a niños y jovencitos?

Así, como en una Conversación en La Catedral (una cantina, no un templo para los que hablan de la novela de Vargas Llosa sin haberla leído) aparece la pregunta ¿En qué momento se jodió el Perú?, así podríamos preguntar: ¿En qué momento se jodió México? O si lo prefiere: ¿En qué momento se jodió el combate a los criminales de todo tipo, sean estos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CETEG, la Sección 22 y el SNTE y/o de los grupos de la delincuencia organizada o no, y exfuncionarios enriquecidos cual jeques árabes?

Si bien no tenemos la respuesta a ésa y a otras preguntas de índole similar, aquélla es de una importancia y gravedad que espanta. La pregunta ¿Cuándo se jodió en México la lucha contra los delincuentes? Seguirá siendo, durante mucho tiempo, la interrogante que servirá de parámetro para medir la calidad de la gobernación en turno.

Ahora bien, lo que profundiza la tragedia que hoy somos, es el poco o nulo interés que mostramos por responderla. Pocos, muy pocos son los mexicanos que prestan atención y muestran interés genuino en que se le dé respuesta efectiva a aquella. Por otra parte, ¿qué hacer cuando al gobernante y sus funcionarios (éstos, en acatamiento a su abyección para no molestar al gobernante con un mínimo disenso) poco les importa, no sólo responderla sino atender el tema mismo?

¿Acaso hay consciencia en el gobernante que muestra un desprecio ofensivo por los feminicidios y los asesinatos (al margen de la edad de los asesinados), del impacto negativo que tiene en el ambiente de negocios su importamadrismo?

¿Qué piensa esa dupla de floreros (Sánchez y Márquez), de los efectos de esa criminalidad impune e incontrolada, menos combatida con seriedad, en vastas regiones del país? ¿Acaso esperan un milagro que permita, a la primera, regresar al Senado a disfrutar de su riqueza en paz y a la segunda, ya sin la monserga del encargo que mal desempeña, dedicarse a lo suyo? Es decir, a la elaboración de mole artesanal y la adquisición de prendas de vestir adecuadas a su figura.

Luego entonces, ya entrados en gastos, preguntemos –con miras a complementar la famosa pregunta de la novela–, ¿qué debe pasar en México para que el interés en los premios Óscar y el futbol, cedan un poco de espacio y surja el interés en procesos que son ya una amenaza para la estabilidad económica y política?

¿Acaso estamos ante un importamadrismo que nos viene de lejos en el tiempo? Eso significa, entonces, que lo que tendría que suceder para que nos interesemos en los problemas reales del país sería, no otra cosa que una debacle gigantesca?

Pues bien, parece que no tardará mucho este gobierno en concretarla y así, el futbol y los Óscares pasarían a segundo plano. ¿Chido, no?

Ángel Verdugo | Opinión