jueves 04 de junio del 2020

Toc Toc…¿hay alguien ahí?

A propósito del saludo que “cuestiona” a un régimen

01 de abril de 2020

Lenin Torres Antonio

Hay un determinado grupo de personas, algunos archi-reconocidos rufianes de la política o de la politiquería, “prestigiosos” e “imparciales” comunicólogos, y otro tanto emuladores descontextualizados de críticos de AMLO, quienes vienen, sin el menor escrúpulo, usando las redes sociales para según ellos hacer crítica política, y cuestionar a todo lo que huela errores de AMLO, la característica que los delata es que están al acecho de cualquier acción gubernamental o situación que consideren una debilidad de AMLO para comenzar con sus criticas sofistas y descontextualizadas, ya sea por la subasta del avión presidencial, la reorganización del sector salud, el lamentable asesinato de la niña Fátima, la gestión de la emergencia sanitaria del coronavirus, por cierto, mundial, y últimamente, por el saludo a la madre del “Chapo”. Otra característica de los susodichos, es que nunca proponen ni aportan algo para mejorar las políticas públicas y la gobernanza de México.

Creo que en estos tiempos, sostienen un discurso desleal, y lo digo, porque hoy creo que todos debemos compartir un solo discurso y una sola narrativa de propuestas para enfrentar la severa crisis sanitaria del Coronavirus, la terrible recesión económica mundial, y la construcción de una nueva visión del hombre y del mundo, y un mejor México; pero no es así, estos pseudo mexicanos ocupan su tiempo en una patética crítica sofista y visceral sin impórtales si estamos en tiempo de guerra, duelo o la terrible crisis sanitaria del coronavirus que se cierne sobre nuestro país.

Siempre sus comentarios dan la impresión de una nostalgia, incluso de una impresión que el pasado de los gobiernos PRIAN fueron mejores, que incluso, el célebre televiso Enrique Peña Nieto lo haría mejor aun robando poquito (muchito), piensan que repitiendo una mentira hasta la saciedad hará que el pueblo México sufra de amnesia y, olvide y perdone. Pero estoy convencido que ni olvidamos ni perdonamos el agravio y la inmoralidad de esos pillos que hicieron que México viva esta crisis pública en todos los sentidos. Lo sabemos todos, y lo sabe México.

El futuro no está en esa nostalgia trasnochada y demente, sino en construir un nuevo sistema político mejor sin ese pasado decadente, y sin ese presente miope y dividido, ahora mucho más, cuando la crisis sanitaria del Coronavirus ponen en entredicho el sistema político, económico, y moral del mundo.

No entiende que el papel histórico de AMLO, su función, es de transición democrática, y restituir la funcionalidad del Estado y sus instituciones, no entienden que simplemente no

había estado, que había dejó de funcionar como tal hace mucho tiempo, y sólo había grupos de poder sexenal.

No entienden que el papel de todos los mexicanos es configurar ese nuevo sistema social y político nacional, y mundial, y jubilar a toda la clase política decadente del pasado y la actual.

No entienden que los muchos le siguen el juego y repiten a pie juntillas lo que dicen esos perversos archi-reconocidos rufianes de la política o de la politiquería, “prestigiosos” e “imparciales” comunicólogos, personajes del pasado que están presentes, y son responsables directos del deterioro del Estado mexicano, y que ahora se presentan como críticos moralmente correctos y mexicanos preocupados por la salud púbica de México, pese a que sabemos que no hicieron nada para evitar el deterioro paulatino de la política y del Estado mexicano y sus instituciones, como son los foxistas, los calderonistas, los lozanistas, los cirilos gomez-leivistas, los doringuistas, los Loret de molistas, etc. etc.

No entienden que AMLO recibió un Estado en quiebra, en todos los sentidos, en todos los indicadores, con rezagos históricos insalvables, que se necesitarían toda una vida para subsanarlos, y que ese Estado fallido no es producto del presente.

No entienden los ingenuos, o de plano los malos (porque se es malo haciendo el mal con conocimiento de causa), que México necesita una política racional, un debate de ideas, una política sana y eficiente, y que sólo se puede hacer gran política contrastando ideas, proyectos de nación y de país, no lo que hacen esos pseudo patriotas.

Que hacen de un saludo respetuoso a una señora por parte del presidente Obrador, aunque fuera la madre del peor asesino del universo, un asunto de estado para cuestionar a un régimen, olvidando peores cosas vividas en los regímenes anteriores, donde hubo cosas más graves para que por coherencia democrática y moral hubieran renunciado varios gobernantes, pero no fue así, sin calidad moral como puede mirar a la cara. Cuándo menos, el presidente Obrador ha promovido la revocación de mandato, y vamos a poder en las urnas cuestionar su gobierno aun antes de que se termine constitucionalmente su mandato.

Que las airadas críticas la situación de nuestro sistema sanitario para enfrentar el Coronavirus no tienen fundamento, pues es el sistema precario que construyó esa clase política, con sus pomposas 4000 camas de urgencia para más de 125 millones de mexicanos. Que con esas condiciones el gobierno de AMLO tiene que llevar las prevenciones al límite, porque simplemente nuestra economía y nuestro sistema sanitario se colapsará si tenemos la des fortuna que los casos de urgencia se den de golpe en la fase 3.

Que está crisis sanitaria del Coronavirus, aún los países más ricos la están pasando mal, con sistemas sanitarios colapsados: Italia (supera los 10000 muertos) y España (supera los 6500 muertos), y Estados Unidos (supera los 2000 muertos) con 100,0000 infectados, aún

contando con 100,0000 camas de urgencia, por lo que es irresponsable e inmoral que esos hablen como si el problema de la prevención y del Coranovirus es un problema de AMLO,

Que no entienden que no se puede parar la economía de “de golpe”, “de madrazo”, si España aguantó hasta lo último, fue porque sabían la afectación a la economía y al futuro, lo que eso significaba.

Vamos a utilizar las redes sociales y la Internet en la medida de lo posible, cuando menos en este excepcional tiempo que vivimos, para proponer, para convocar a ¡quedarnos en casa!, a crear redes de información y apoyo. Ocupemos nuestra energía para combatir el Coronavirus, ese es nuestro frente de lucha y enemigo en común, que está cuestionando nuestra inteligencia evolutiva y nuestra moral.