martes 14 de julio del 2020

#UnDiaSinMujeres; un reclamo de décadas

Jorge Ignacio Luna Hernández

24 de febrero de 2020

«Esta lucha no es de mujeres contra hombres ni de ambos contra el gobierno; esta lucha es del pueblo bueno que exige el cese a la violencia de género, porque como hay mujeres machistas, hay feministas varones».

Hace algunos días surgió en redes sociales una convocatoria, hasta ese entonces anónima, para protestar de manera pacifica invitando a las mujeres a evitar realizar todo tipo de actividades el día 9 de marzo, ante la ola de violencia que desde hace décadas azota a nuestro país y que parece ser más hostil en contra de las mujeres, lo que sumado a una cultura históricamente machista, redunda en constantes atropellos hacia el género femenino.

El 24 de octubre de 1975, año en que la Organización de las Naciones Unidas declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, un fenómeno similar sacudió Islandia. Decenas de miles de mujeres (el Diario El País registró el 90% de las mujeres islandesas) protestaron en contra de la desigualdad ante el género masculino, algunas evitando todo tipo de labores y muchas más saliendo a lanzar consignas, cánticos y debates públicos en las calles, paralizando por completo la Isla.

Hasta ese entonces, la participación de las mujeres en la vida pública era casi nula, tan solo el 5% del parlamento era ocupado por mujeres. Sin embargo, como resultado de dicha protesta, 5 años más tarde,
por primera vez el Parlamento era presidido por una mujer y también en 1980 Islandia fue el primer país de toda Europa en tener a una mujer como Presidenta y el primero del mundo en elegirla de manera democrática; Vigdis Finnbogadottir, cuyo mandato perduró por 16 años y transformó definitivamente el papel de la mujer en el país.

A la postre, países como Argentina (2016), Polonia (2016), Estados Unidos (2017) y España (2018), replicaron las protestas feministas para exigir igualdad ante los hombres y el derecho a una vida libre de violencia, algunos países con mayor éxito que otros.

Vergonzosamente, México es uno de los países con el índice más elevado de feminicidios por número de habitantes, condición que legítima cualquier protesta para exigir frenar esta situación, que si bien, es consecuencia de la falta de políticas públicas durante varios sexenios para revertir la violencia contra la mujer, no menos cierto es que la sociedad está en todo su derecho de exigir un alto a la violencia de género. No aceptarlo sería un error.

Lo que es absolutamente reprobable, es el oportunismo con que actúan algunos personajes y partidos políticos, que aprovechan esta dolorosa situación para intentar sacar raja política, desvirtuando una exigencia legítima no sólo de las mujeres sino de toda la sociedad mexicana.

Resulta vergonzoso que los conservadores pretendan colgarse de un movimiento noble en su esencia, para politizarlo y encauzarlo en contra del Presidente de la República para desestabilizar al país, cuando habiendo tenido la oportunidad, no hicieron el menor esfuerzo por disminuir los delitos en contra de las mujeres, que no se suscitan desde hace un año ni dos, sino desde hace décadas.

Resulta inverosímil que, quienes son los causantes de los males que aquejan a nuestro país, ahora critiquen, señalen y juzguen lo que ellos mismos propiciaron; Tlatelolco, Acteal, Tlataya, Atenco, Ayotzinapa, son crímenes de Estado que nos recuerdan que la oposición está moralmente derrota.

Para las mujeres, toda nuestra solidaridad y todo nuestro apoyo, la lucha no es sólo suya, sino de todo el pueblo contra quienes atentan contra nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras hijas y en contra de cualquier mujer. Hoy la manifestación la encabezan ustedes, ya sea deteniendo sus actividades o acudiendo a sus centros de trabajo bajo protesta. Su demanda es legítima, la de los conservadores es nuevamente simulación.

Jorge Ignacio Luna Hernández
Abogado de profesión
Regidor Tercero de Coatepec
Maestrante en Administración Pública.