martes 14 de julio del 2020

¿Y si ya hubiera comenzado la debacle?

¿Cuándo comienza una recesión en ésta o aquella economía? ¿Y cuándo termina? Ambas preguntas, lejos de ser de fácil respuesta obligan a llevar a cabo un ejercicio complicado el cual, las más de las veces, no deja contentos a todos.

Sin embargo, al margen de la recepción que tengan ambas fechas, es un ejercicio que debe llevarse a cabo y para ello, el National Bureau of Economic Research (NBER) lo realiza de manera profesional, cada vez que una recesión golpea la economía de Estados Unidos.

Con esa idea en mente le planteo a usted la siguiente pregunta: ¿sería útil como necesario, definir cuándo empieza la debacle de un gobierno y su gobernación? ¿De qué serviría responder lo más objetivamente posible y sobre todo, a quiénes interesaría tal definición y para qué?

Ahora bien, ya planteadas las generalidades obligadas en los párrafos anteriores, pregunto de manera concreta y clara: ¿cuándo empezó la debacle del actual gobierno y sobre todo, de su gobernación?

¿Aceptaría usted que tal debacle comenzó cuando el Inegi dio a conocer los datos preliminares del comportamiento del PIB para el año que recién terminó, el 2019? ¿Y si alguna otra persona afirmare que esa debacle comenzó, como consecuencia del manejo errático, ruin y miserable por parte de los gobiernos federal y de la CDMX del asesinato brutal de la niña Fátima?

Al margen de la posición que usted hubiese seleccionado de aquellas dos, lo más importante es, sin duda alguna, que ambas coinciden en un elemento: la debacle de este gobierno y su gobernación, ya comenzó. ¿Estaría usted de acuerdo entonces, con lo acertado de este denominador común de ambas posiciones?

Ahora, ¿a quién serviría y para qué, aceptar que dicha debacle ya habría comenzado? ¿Qué respondería usted? Mis respuestas, a la espera de que usted diere las suyas, serían éstas: el primer beneficiado sería, no otro que el gobierno federal el cual, de inmediato, debería abocarse (Abocar: Méx: “Entregarse de lleno a hacer algo, o dedicarse a la consideración o estudio de un asunto”) a determinar dónde habría fallado, cuáles habrían sido las causas de tales fallas y quiénes los responsables y como resultado lógico, tomar las medidas obligadas.

De así proceder, ¿piensa usted que los ciudadanos que le habrían dado su voto al gobernante que encabeza el gobierno que aparecería como fallido, le retirarían su apoyo? Sin poder precisar el porcentaje de quienes así procederían, soy de la idea de que el gobierno exhibido —sin importar su color político—, evitaría que un ejercicio así se llevare a cabo porque, la pérdida resultante de popularidad —real o imaginaria— dañaría el futuro político, tanto del gobernante como de quienes aspirarían a sucederlo.

En consecuencia, en los tiempos que corren no veremos un ejercicio así en México; sin embargo, eso no impediría que cada ciudadano emitiere, de acuerdo con lo que ve y padece de la gobernación actual, su juicio acerca de si la debacle ya comenzó y también, si fuere posible, cuál habría sido el detonante de la misma.

¿Qué piensa usted? ¿Comparte mi opinión de la debacle de este gobierno la cual, afirmo, ya comenzó?