Carnavales seguros: Guía para proteger la piel y los ojos de la radiación solar
Por: Elio Ríos Serrano
Las vacaciones de Carnaval nos invitan a disfrutar de parajes naturales como playas, ríos, montañas y campos. Sin embargo, estas actividades recreativas nos exponen directamente a los rayos del sol, especialmente a la radiación ultravioleta (UV). Esta radiación tiene una longitud de onda más corta que la luz visible y es capaz de producir quemaduras severas tanto en la piel como en los ojos si no se toman las previsiones adecuadas.
El escudo de la vida: La capa de ozono
La capa de ozono, situada en la estratosfera (más allá de los 12 kilómetros de altura), es la responsable del azul de nuestro cielo y de permitir la vida fuera del agua. Históricamente, la vida se originó en los mares y solo pudo colonizar los territorios emergidos gracias a que esta capa filtra la mayor parte de los rayos UV, impidiendo que destruyan los tejidos externos de los seres vivos. No obstante, el ozono no bloquea la radiación por completo, por lo que el riesgo de quemaduras persiste.
Tipos de rayos y efectos de la quemadura solar
La exposición excesiva al sol genera daños que se clasifican como enfermedades ambientales. Los rayos UVB afectan principalmente la superficie de la epidermis y son los principales causantes del cáncer de piel. Por su parte, los rayos UVA son más penetrantes, alcanzando la epidermis, dermis e hipodermis.
Una sobreexposición puede provocar desde enrojecimiento y dolor (quemaduras de primer grado), hasta la aparición de ampollas y escalofríos (insolación), lo que representa una quemadura de segundo grado. Ante casos severos donde se altere la anatomía de la piel, es imperativo acudir a los servicios de emergencia en hospitales, ambulatorios o CDI.
Consecuencias a largo plazo
El daño solar es acumulativo. Con el paso de los años, la exposición prolongada puede derivar en:
Envejecimiento prematuro y pérdida de elasticidad.
Afecciones oculares como fotoqueratitis, cataratas y conjuntivitis.
Supresión del sistema inmune.
Alteraciones agudas en enfermedades autoinmunes (como el lupus) y cáncer de piel.
Medidas de prevención y uso de protectores
Para disfrutar de un asueto seguro, se recomiendan las siguientes pautas:
Horarios críticos: Evite bañarse en playas o piscinas entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m., cuando la intensidad de los rayos es máxima.
Vestimenta adecuada: Utilice sombreros de ala ancha, lentes con protección UV y camisas de tela tupida o manga larga.
Aplicación correcta: Use protector solar de amplio espectro (UVA/UVB) resistente al agua. Aplíquelo 10 minutos antes de la exposición usando la regla de los dedos: dos dedos de crema para la cara, dos por cada extremidad y cuatro para el tronco (pecho/espalda).
Entendiendo el Factor de Protección Solar (FPS)
Los protectores solares bloquean o dispersan la radiación, brindando una protección de hasta el 97%. El número de FPS indica el tiempo de protección: si su piel tarda 10 minutos en empezar a quemarse, un FPS 30 le protegerá por 300 minutos (10 \times 30). Se consideran protectores bajos los menores a 29 FPS, altos entre 30 y 49, y muy altos los superiores a 50 FPS.
Primeros auxilios ante una quemadura
Si ya se ha producido la lesión, siga estos pasos mientras busca atención médica:
No se exponga nuevamente al sol.
Refresque la zona con agua fresca o compresas frías e hidrate al afectado.
No reviente las ampollas ni aplique sustancias como mantequilla, aceite o vaselina, ya que estas atrapan el calor y empeoran la lesión.

